jueves, 14 de mayo de 2015

Un dispositivo separa las células cancerosas de las sanas mediante ondas de sonido

Un equipo de científicos de la Universidad Carnegie Mellon (EE.UU.) ha diseñado un innovador dispositivo con la cualidad de separar mediante ondas de sonido, células del cáncer de las células sanas. El aparato en cuestión es un microchip que ayudaría a la mejora del diagnóstico y tratamiento del cáncer así como en la profundización de la investigación sobre la metástasis, la principal causa de muerte en pacientes con cáncer.

El dispositivo, que no mide más de 20 milímetros, reemplaza las actuales técnicas de análisis genético de un cáncer como las biopsias por un canal en el que se introduce una muestra de sangre sin glóbulos rojos. En este canal, las ondas de sonido son capaces de separar las células cancerosas de entre los cientos de miles de glóbulos blancos existentes, sin importar que sean mucho menos densos y de menor tamaño.

Esta nueva técnica permite el análisis sin modificar ni un ápice las células y es hasta 20 veces más rápida que los métodos actuales y que los presentados en los últimos años. Apenas necesita 5 horas para completar el proceso (los anteriores prototipos requerían entre 30 y 60 horas).

El nuevo test ha sido probado con muestras sanguíneas reales de tres mujeres con cáncer de mama con resultados consistentes. El desenlace del experimento en laboratorio con muestras de plasma preparadas con bajas concentraciones de células del cáncer revelaron que el dispositivo es capaz de separar el 83% de las células tumorales.

La información proviene de "Muyinteresante"

La medicina regenerativa se acerca mediante un nuevo tipo de célula

Un avance más en la medicina regenerativa hace que se ilumine la vía para su desarrollo.  Un equipo formado por profesionales investigadores de ámbito internacional ha identificado un nuevo tipo de célula madre pluripotente. Esto significa que esta célula tiene la capacidad de transformarse en neurona, célula cardíaca o cualquier otro tipo celular de los aproximadamente 200 tipos que existen en un tipo de organismo adulto.

Estas nuevas células descubiertas las han llamado “F” proveniente de «fuzzy» (difusas). Las pusieron este nombre dado que a pesar de que son estables, se podrían llegar a utilizar en tratamientos para crear células de repuesto para tejidos enfermos. Esta investigación viene avalada por tres trabajos de diferentes investigadores, uno de la Universidad de Utrecht (Holanda), otro de  Universidad Nacional de Seúl (Corea) y el tercero de Hospital Mount Sinai de Toronto (Canadá).  Estos tres grupos de investigadores forman parte de un consorcio internacional que busca descubrir los secretos de la reprogramación celular (una técnica que se estima que en el futuro conseguirá regenerar muchos tipos de tejidos enfermos).

Estas células pluripotentes identifican un sinfin de propiedades que podrían englobar posibilidades de curar la diabetes o elaborar tratamientos para enfermedades como el alzheimer o para lesiones medulares. La principal diferencia de estas células con otras células madre anteriores a ellas es que son más fáciles y baratas de obtener. También tienen un crecimiento más rápido.  Teniendo en cuenta estas características, se podría llegar a la conclusión que su producción a gran escala sería posible, lo que permitiría un gran avance en la investigación para la erradicación o mejora de algunas enfermedades como la anteriormente citadas.

El investigador, Juan Carlos Izpisúa, del Instituto Salk de la Jolla (California) afirma que el hallazgo es muy valioso aunque es prudente y pide tiempo. También añade:  «Lo mejor de las nuevas células es su crecimiento más rápido, pero su aplicación aún no está completamente clara y se precisan estudios posteriores que demuestren no solo la funcionalidad de estas células «F» a la hora de generar distintos tipos celulares, sino la posibilidad de obtener estas células en humanos». Según Izpisúa también se puede generar otra duda: ¿Y si hay más células pluripotentes en el organismo? «Es importante estudiarlos porque contaríamos con diferentes opciones según en el contexto en el que se vayan a emplear».

Todavía quedan cosas por desarrollar y también proyectarlo y probarlo en humanos, tiempo al tiempo, pero desde meedicina seguiremos atentos el avance de la medicina regenerativa, al fin y al cabo el futuro está más cerca de lo que imaginamos.

La información ha sido obtenida a través de Meedicina.

lunes, 11 de mayo de 2015

Un nuevo método para obtener células capaces de generar órganos humanos en animales

Tiempo y espacio. Dos conceptos inseparables para comprender el Universo y que ahora también definen la clave para lograr células capaces de convertirse en órganos humanos en el interior de animales. Un equipo multicéntrico dirigido por Juan Carlos Izpisúa ha logrado desarrollar un método sencillo y poco costoso con el que se obtienen células de gran calidad y maleabilidad que, insertadas en un lugar concreto del embrión de un animal, dan lugar a tejidos humanos. Es el primer paso necesario para hacer realidad la medicina regenerativa y que a partir de las células de un paciente se consigan injertos listos para trasplantes y tratamientos para enfermedades que hoy no tienen solución.


No es fácil el mundo de la investigación celular. Hace décadas se aislaron las células madre del embrión de un ratón, que eran capaces en el laboratorio o en otro ser vivo de transformarse en cualquier tipo de tejido u órgano, y años después se comprobó que había otras similares en los humanos. Se pensó que podían hacer lo mismo que las murinas. De hecho, hay miles de estudios que tras mucha experimentación publicaron cómo se lograban transformar también esas células en otras más especializadas, como las que hay en el corazón, hígado o cerebro. Sin embargo, los años han ido transcurriendo y nadie en el mundo ha conseguido usar con éxito estas células para tratar enfermedades. ¿Por qué? La explicación viene de la mano del trabajo de Izpisúa, cuyos datos publica la revista Nature, y que promete dibujar un antes y un después en este tipo de investigaciones.


En el embrión de ratón existen dos tipos de células madre, y sólo una de ellas (denominadas naif y que se dan en un primer estadio) son capaces de convertirse en cualquier órgano e incluso dar lugar a otro ser vivo, es decir, son como un lienzo en blanco. Mientras que las otras (epiblastos, que se dan un poco más tarde en el embrión) son como un boceto, lo que limita su uso. Sin embargo, en el embrión humano no ocurre lo mismo. Sólo se han podido extraer y cultivar las segundas, aquellas que ya tienen un boceto marcado en su ADN (epiblastos) por lo que no tienen esa capacidad de transformación. "El problema era encontrar los factores adecuados para mantener las células madre embrionarias in vitro, porque si no las mantienes adecuadamente se diferencian y adquieren características de las epiblásticas", señala a EL MUNDO Izpisúa, director del Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk en La Jolla, California.

El equipo de Izpisúa ha desarrollado esos factores, es decir, un cóctel molecular con el que rociar a las células epiblásticas para forzar un cambio y conseguir otro tipo de células que ya no tienen ese boceto impreso sino que son como un lienzo en blanco. Las bautizadas como células humanas pluripotentes de región selectivason el ingrediente principal que muchos científicos estaban buscando para crear órganos a la carta. 

Para demostrar la calidad y capacidad que tienen estas células una vez tratadas, estos investigadores las han insertado en el embrión de un ratón. Y aquí entra en juego el vínculo tiempo y espacio. "Las células madre se pueden definir por el tiempo y por su posición, porque en función de dónde las pongamos tienen esa capacidad de pluripotencialidad. Porque la pluripotencialidad es un continuo que va ocurriendo con el tiempo pero que se va localizando en el espacio en determinadas zonas del embrión. Si la combinacion del estado temporo-espacial de las células coincide con el momento y espacio del desarrollo del embrión huésped, las células se incorporan y diferencian normalmente», explica el científico español.", explica el científico español. 

 De esta manera, los investigadores insertaron las células en la región posterior de un embrión de ratón, donde dan lugar a diferentes tipos celulares con potencial para generar todas las células, tejidos y órganos en el cuerpo. Para evitar problemas éticos, los embriones de ratón fueron manipulados con el fin de eliminar estructuras clave, por lo que no eran viables. Además, estos embriones no fueron implantados en el útero de una hembra sino que todos los experimentos se hicieron en una placa de cultivo.

Este experimento "es la prueba de concepto de que tenemos las células apropiadas. No queremos generar órganos en ratones. Este trabajo ha sido el primer paso de otro en el que ya estamos inmersos: generar órganos en cerdos, cuya fisiología y tamaño de órganos son similares a los seres humanos, de modo que las células humanas al ser insertadas en embriones porcinos puedan ser guiadas específicamente para la generación de un tejido u órgano particular", afirma Izpisúa.

Porque como apunta este investigador, antes había dos cuellos de botella para poder hacer órganos humanos en cerdos. "Uno era tener las células humanas apropiadas y el segundo poder hacer la deleción de determinados genes en el cerdo. Los resultados que ahora publicamos, junto con experimentos que estamos realizando de edición génica en embriones de cerdos, nos dan esperanzas para tratar de trasladar los resultados del ratón al cerdo".

Y en ese camino se intentará evitar el uso de embriones porque el trabajo también ha demostrado que se pueden conseguir estas células a partir de la piel de personas. "Se utilizaron los mimos factores de reprogramación de Yamanaka. Sin embargo, usamos unas condiciones de cultivo diferentes que nos permitieron mantener las iPS de región selectiva en lugar de las iPS convencionales", apunta Izpisúa.

El método desarrollado por este equipo "permite crear células más homogéneas y potentes y facilita la edición génica y llevar a cabo modelos de enfermedades. También la reprogramación celular, es decir, transformar células adultas en pluripotentes para que sean útiles como tratamiento de distintas enfermedades. El método es muy sencillo de realizar y entiendo que muchos laboratorios cambiarán a este nuevo sistema. Este estudio es impresionante. Va a ser una publicación muy importante porque cambiará la forma de cultivar las células", adelanta Xavier López Aranguren, investigador de Terapia Celular y Regenerativa del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra.

En cuanto a la puesta en marcha para uso clínico, López Aranguren sostiene que antes se debe demostrar su seguridad por el riesgo de generar tumores. A lo que los autores de este trabajo sostienen que "aunque estas células también generan un teratoma, lo que demuestra que son pluripotentes, el tamaño del tumor y su peso son significativamente menores. Por lo tanto, esto indicaría que se trata de una línea celular relativamente más segura que las hasta ahora estudiadas. No obstante, si estas células se implantan en el momento adecuado del desarrollo del embrión no dan lugar a tumores nunca. Obviamente, 'in vitro' en una placa petri sí, pero 'in vivo' como lo hacemos, nunca".

Por último, el trabajo abre la puerta a nuevas investigaciones para descubrir otros estados de pluripotencia, directamente en el embrión o mediante la reprogramación celular. "Nuevos estados pluripotentes no sólo enriquecerán nuestro conocimiento sobre el desarrollo embrionario, sino que también nos proporcionarán herramientas para el desarrollo de la ciencia básica y las aplicaciones clínicas", concluye Izpisúa.

La fuente de la información es el periódico El mundo .


domingo, 10 de mayo de 2015

Un ojo biónico restaura la vista a un invidente


Un hombre, ciego desde hacía 10 años por culpa de una enfermedad degenerativa, es ahora capaz de ver los contornos de los objetos y las personas gracias a la ayuda de un implante de ojo biónico desarrollado por un equipo de científicos liderados por Raymond Iezzi Jr. de la Clínica Mayo en Rochester (EE.UU.).

La retinitis pigmentosa, la enfermedad hereditaria que causa la degeneración de las células específicas en la retina y que puede provocar que algunas personas pierdan completamente la visión, fue la causa de su ceguera. El paciente se puso en manos de los científicos para probar el nuevo dispositivo denominado “Second Sight” que prometía ofrecerle una visión artificial, diferente a como estamos acostumbrados a ver con ojos sanos pero, al fin y al cabo, una forma de visión.

El ojo biónico implantado en el paciente envía señales de ondas de luz directamente al nervio óptico. Esto, unido a un pequeño chip colocado en la parte posterior del ojo con múltiples electrodos que ofrecen 60 puntos de estimulación han obrado el milagro.

El dispositivo se completa con unas gafas a las que poseen una cámara en el puente de la nariz y retransmiten las imágenes a un pequeño ordenador ajustado como un pequeño móvil en el cinturón. Las imágenes, son procesadas y transmitidas como información visual desde este pequeño ordenador al implante. El implante interpreta las imágenes y las transmite a la retina. De la retina pasan finalmente al cerebro, produciéndose la visión en el individuo.

“A pesar de que no será capaz de ver los detalles de las caras o leer, sí que será capaz de reconstruir detalles de escenarios y objetos; podrá moverse en cualquier espacio sin la necesidad de un bastón y esto mejorará significativamente su calidad de vida”, explica Iezzi.

La información ha sido obtenida gracias a la página "Muy interesante".

Nanosensores ultrasensibles para detectar antes el cáncer

En esta primera entrada del blog hablaremos sobre un novedoso avance en el diagnóstico del cáncer. Fusiona la tecnología con la medicina ya que mediante unos nanosensores ultrasensibles es posible detectar tumores malignos, es decir. cáncer.


En un trabajo liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas se explica cómo utilizar nanosensores biológicos ultrasensibles para detectar de manera precoz algunos tipos de cáncer. El sistema ofrece un límite de detección 10 millones de veces más sensible que los métodos actuales y una tasa de error de 2 cada 10.000 ensayos.


Los tumores liberan en la sangre ciertas proteínas que son conocidos como biomarcadores. Aunque no se conocen todos los marcadores, sí que se saben muchos de ellos, de modo que, analizando el torrente sanguíneo se puede saber si una persona  sufre o no ciertos tipos de tumores.

Pues bien, ahora un trabajo internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) propone emplear unos nanosensores biológicos capaces de detectar biomarcadores de cáncer para detectar tumores. El principal beneficio de este nuevo sistema es que  ofrece una sensibilidad muy superior a los métodos actuales y una margen de error mucho menor.

El líder del estudio publicado en la revista Nature Nanotechnology, el científico del CSIC Javier Tamayo explica que  en este trabajo se han fusionado dos conceptos: nanomecánica y nanoóptica. “El marcador tumoral es atrapado en la superficie de microtrampolines de silicio y posteriormente por nanoparticulas de oro. Tanto el microtrampolín como la nanoparticula tienen en su superficie anticuerpos que muy selectivamente se adhieren al marcador, y por lo tanto actúan como nuestro perro rastreador”, apunta.

De este modo, si el marcador tumoral está en la sangre, queda “registrado” mediante la presencia de nanopartículas de oro en esta especie de trampolín en miniatura. Además, como explica el propio Tamayo “las nanoparticulas cambian el color del microtrampolín, y ese cambio de color es muy sencillo de medir”.

A nivel de sensibilidad y de margen de error la mejora es más que significativa. El límite de detección es 10 millones de veces más sensible que los métodos actuales. Y lo que es más importante todavía, la tasa de error es de apenas 2 errores de cada 10. 000 ensayos.

Como apunta Tamayo, “el método presentado es sencillo y asequible, y por lo tanto se puede implementar en los sistemas de salud”, añade Tamayo. El siguiente paso es hacer ensayos clínicos con pacientes y con biomarcadores no establecidos de última generación, concluye.



La información ha sido obtenida gracias a "Muy interesante"